P.E.C.T.A.

La considerada como la Pascua Musulmana, Fiesta del Sacrificio ('Aid al-Adha') o Fiesta Grande ('Aid-al Kebir'), es una de las principales festividades del Islam y cuenta con el beneplácito de las autoridades locales de Ceuta y Melilla que, desde el pasado año 2010, la conmemoran oficialmente.



Alrededor de las nueve y media de la mañana miles de fieles se congregaron en la explanada junto al Tercio de Melilla para rezar juntos. Tras finalizar sus plegarias media hora después, uno de los fieles inmovilizó y degolló a un cordero que había permanecido todo ese tiempo atado a un árbol cercano. Su muerte marcaba el inicio de una serie de matanzas que han tenido lugar en las calles de la ciudad y patios interiores de las casas y que han terminado en apenas una hora con la vida de aproximadamente 6.000 corderos en Melilla, otros tantos en Ceuta y casi siete millones en Marruecos.

Algunos musulmanes han optado en cambio por trasladar a los corderos al Matadero Municipal donde han sido matados bajo el rito Halal.

La sangre de los corderos ha llegado a teñir de rojo algunas de las calles de Melilla donde los animales eran inmovilizados y, tras ser orientados hacia la Meca, degollados con un cuchillo que les seccionaba la garganta. A pesar de que algunos fieles han afirmado que de este modo supuestamente los animales no sufren, animales que agonizaban durante más de cinco minutos —algunos de ellos llegando incluso a levantarse a pesar de haber recibido repetidos y profundos cortes en el cuello—. En algunas ocasiones los corderos han sido decapitados antes de llegar a perder la consciencia lo que, indudablemente, ocasiona un terrible sufrimiento adicional a estos animales.

Estas escenas se han sucedido mientras los restantes animales contemplaban atemorizados la muerte de otros y sin poder hacer otra cosa que orinarse o tratar, desesperada e inútilmente, de escapar.

El cabeza de familia, que generalmente es también el encargado de matar a los animales, es un ejemplo estos días para los más pequeños. Los niños del barrio —de entre 4 y 12 años— presentes durante toda la matanza, mostraban una preocupante falta de sensibilidad y de empatía hacia los animales; algunos de ellos escupiendo a éstos, jugando con sus cabezas decapitadas y aprendiendo a ser violentos hacia los animales.


Institucionalizar una fiesta islamita no es más que otro gesto de claro avance del Islam en España y una nueva muestra de sufrimiento que se les ocasiona a los animales en este país en nombre de la tradición.

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2 Responses so far.

  1. ¿Qué se puede esperar de un moro?... Nada bueno y menos respecto a la sensibilidad de los animales o personas.

  2. Anónimo says:

    realmente patético lo vuestro...