P.E.C.T.A.



Hace meses que un perro fue abandonado en su propia casa, sin comida y sin agua era cuestión de tiempo que muriese.
Su dueña, una persona mayor y con demencia, fue ingresada en un centro.
Interpusimos una denuncia pero el juez prohibió la entrada a la casa, hablamos con la dueña pero ella aseguraba que no tenía perro alguno, ahora la vida del animal sólo quedaba en manos de personas que se arriesgasen a tener problemas judiciales.
No lo dudamos, pusimos una escalera y lo cogimos desde el balcón.
Seguidamente se llamó a la asociación protectora de animales ADANA y se lo llevaron.

Nos cuentan que ahora el animal está en mejores condiciones, come, juega y parece más contento.

Nos alegra saber que la historia terminó bien.

A veces el fin justifica los medios.